Thursday, February 23, 2006

Zorn & Douglas, Douglas & Zorn






Zorn, Douglas, Laswell, Patton, Burger & Perowsky - The Stone, Issue One (Tzadik, 2006)

John Zorn y Dave Douglas son una garantía de calidad en cualquier proyecto que emprendan. Este nuevo disco, editado en el sello del saxofonista neoyorquino, no es una excepción. Estos gigantes del jazz contemporáneo ya colaboraron en Masada, la legendaria banda fundada por Zorn. Aquí se hacen acompañar por un sólido grupo, en el que destacan los teclados de Rob Burger y el inconfundible bajo del gran Bill Laswell. Grabado en directo en el club The Stone, en el corazón de la Gran Manzana, es esta una reunión que alterna texturas etéreas y contemplativas con la más desenfadada experimentación, e incluso algún que otro groove irresistible. Es un verdadero placer escuchar la picante trompeta de Douglas fundiéndose con el saxo denso y poderoso de Zorn. No se lo pierdan.


Monday, February 20, 2006

Werckmeister Harmonies


En el Festival de Cine Europeo de Sevilla de este año pusieron toda la filmografía (unas 10 ó 12 pelis) del cineasta húngaro Béla Tarr, un tipo que, hasta ese momento, yo ni siquiera sabía que existía, aunque supongo que para el cinéfilo medio no debe de ser un completo desconocido. Bueno, a lo que iba. Las películas de nuestro amigo Béla fueron sin duda lo mejor del Festival. Otra gran aportación de un "Béla" a la cultura universal (junto a las de Béla Bartók y Béla Lugosi).

Todas las películas de Tarr me parecieron extraordinarias, fascinantes, hipnóticas, tremendamente personales. Pero fue esta "Werckmeister harmonies" la que más me gustó. "Werckmeister harmonies" comienza con un increíble plano secuencia de unos diez minutos: una típica (?) taberna húngara, con sus típicos borrachines y demás personajes típicamente entrañables, entre los que se encuentra el protagonista de la cinta, un peculiar y ensimismado joven que de pronto, para asombro de los presentes, comienza a disertar extrañamente sobre el sistema solar, y monta allí mismo una delirante performance en la que la triste y desnuda bombilla de la taberna hace las veces de un Sol en torno al cual los alcohólicos simulan, dando cómicos traspiés, los movimientos de rotación y de traslación de los planetas. (!)

Lo primero que cualquier ser humano dirá después de ver una película de Béla Tarr es el célebre: "es una peli muy lenta". Y tendrá razón. Pero qué prodigio de lentitud. En "Werckmeister harmonies" se suceden los interminables paseos del joven protagonista por las callejuelas desiertas de un pueblucho perdido en mitad de la estepa (?) húngara. El principal recurso de Tarr es el plano secuencia, y vive Dios que en esta película hay algunos de los mejores planos secuencia que he visto nunca. Eternos planos secuencia donde todo está calculado al milímetro. Pero ¿cuál es el argumento de "Werckmeister harmonies"?.

Pues básicamente es éste: a un pequeño pueblo húngaro, por el que pasea sin descanso nuestro protagonista, llegan algo así como unos feriantes con un enorme camión dentro del cual se expone al público una gigantesca ballena azul. Este acontecimiento propicia una serie de bellísimas escenas dignas del mejor realismo mágico, pero también será el desencadenante de la tragedia. Y no os digo más.

Como no podía ser de otra manera, la película acaba con un monumental plano secuencia de, no sé, ¿15 minutos?, ¿20 minutos?, en mitad una orgía de violencia, sugerida, más que explícita. El emule se inventó para que uno se pueda bajar películas como "Werckmeister Harmonies".

Un tal Lucas, un tal Cortázar

Lucas, sus críticas a la realidad

Jeckyll sabe muy bien quién es Hyde, pero el conocimiento no es recíproco. A Lucas le parece que casi todo el mundo comparte la ignorancia de Hyde, lo que ayuda a la ciudad del hombre a guardar su orden. Él mismo opta habitualmente por una versión unívoca, Lucas a secas, pero sólo por razones de higiene pragmática. Esta planta es esta planta, Dorita = Dorita, así. Sólo que no se engaña y esta planta vaya a saber lo que es en otro contexto, y no hablemos de Dorita porque.

En los juegos eróticos tempranamente encontró Lucas uno de los primeros refractantes, obliterantes o polarizadores del supuesto principio de identidad. Allí de pronto A no es A, o A es no A. Regiones de extrema delicia a las nueve y cuarenta virarán al desagrado a las diez y media, sabores que exaltan el delirio incitarían al vómito si fueran propuestos por encima de un mantel. Ésto (ya) no es ésto, porque yo (ya) no soy yo (el otro yo).

¿Quién cambia allí, en una cama o en el cosmos: el perfume o el que lo huele?. La relación objetiva-subjetiva no interesa a Lucas; en un caso como en otro, términos definidos escapan a su definición. Dorita A no es Dorita A, o Lucas B no es Lucas B. Y partiendo de una instantánea relación A = B, o B = A, la fisión de la costra de lo real se da en cadena. Tal vez cuando las papilas de A rozan delectablemente las mucosas de B, todo está resbalando a otra cosa y juega otro juego y calcina los diccionarios. El tiempo de un quejido, claro, pero Hyde y Jekyll se miran cara a cara en una relación A => B / B => A. No estaba mal aquella canción del jazz de los años cuarenta, Doctor Hekyll and Mister Jyde...

Wednesday, February 08, 2006

Lied der Lulu


Si hace cinco años alguien me hubiese dicho que Alban Berg se iba a convertir en uno de mis compositores favoritos me habría reído en su cara. Por aquel entonces la música dodecafónica me parecía una tomadura de pelo, y veía a Schoenberg, Berg y Webern como unos secos y fríos profesores de matemáticas. No podía estar más equivocado. A principios del siglo XX Viena buceaba en lo más profundo de su subconsciente y vivía una época de expresionismo instintivo, tal vez uno de los momentos más radicales de su historia. La música de la Segunda Escuela de Viena es el testimonio de aquella época fascinante. Se trata de una música apasionada y febril, especialmente en el caso de Berg. Nada de "fríos profesores de matemáticas", sino todo lo contario: testigos directos de un tiempo sombrío y determinante en la historia de Europa.


Adorno asegura que Alban Berg es "el más audaz innovador musical del siglo XX". Probablemente su obra cumbre sea la ópera Lulu (con permiso de Wozzeck, su primera ópera). Hace un par de meses me pillé una extraordinaria representación de Lulu en DVD, a la que pertenecen estas imágenes. Esta puesta en escena ganó el prestigioso premio Gramophone en 1997, con lo que os podéis hacer una idea de su calidad. Me costó 24 euros en El Corte Inglés. Imposible encontrar más por menos.


El maestro británico Andrew Davis dirige a la London Philharmonic Orchestra en esta excelsa producción, que cuenta con un reparto impecable, en el que destaca la sexy y menuda Christine Schäfer, encargada de dar vida a la propia Lulu. Berg diseñó el libreto de Lulu basándose en un par de obras teatrales de Frank Wedekind, dramaturgo alemán de finales del siglo XIX que fue en gran medida precursor del teatro expresionista alemán e incluso de Bertolt Brecht.


No recuerdo dónde leí que Berg representaba la emancipación del teatro lírico europeo. La ópera se hizo mayor con Alban Berg. Con el compositor austríaco, la ópera abandona las ingenuas historias de amor del XIX, y entra de lleno en el mundo de los adultos, donde la sexualidad juega un papel esencial. Podría decirse que la historia de Lulu es como la de "My Fair Lady" pero al revés. Lulu es una respetable dama de la alta sociedad alemana, a la que le intuimos un turbio pasado, que está casada con un afamado doctor muchos años mayor que ella. El espectador asistirá atónito a la progresiva degradación de la protagonista, una auténtica femme fatale que, de un modo u otro, acaba con la vida de todos los hombres que caen rendidos a sus encantos.

Lulu es la personificación de la sexualidad femenina. El sexo, se nos cuenta en Lulu, dinamita los cimientos de la sociedad burguesa y acaba con todos sus valores morales. Lulu irá pasando de mano en mano, de cama en cama, hasta terminar en Londres convertida en una prostituta y ser finalmente asesinada por Jack el destripador (!). Lulu es una víctima del deseo de los hombres, incapaces de conciliar sus pulsiones más primitivas con su artificial modo de vida.

La música de Berg es fascinante, de una belleza y sofisticación incomparables. Se escuchan ecos de jazz, música de cabaret y vodevil en una atmósfera decadente, sórdida, ominosa. En el segundo acto, Berg indica que ha de proyectarse un corto de cine mudo en el que se cuente la historia del proceso judicial, encarcelamiento y posterior fuga de Lulu. En el DVD del que os hablo ese corto es una verdadera joya, algo digno de Orson Welles. Pero éso no es todo: la pieza musical que suena durante el corto (tema 4 de la suite*) es un palíndromo. Esto es, al principio hay un determinado material musical que, llegado el punto culminante de la partitura o centro del palíndromo, se reproduce en orden exactamente inverso. (!)

¿Qué más os puedo contar?. No sé... para mí escuchar la música de Alban Berg es lo más parecido a borrarme por completo del mapa. Cuando escucho Lulu (o el Concierto para violín, o las Tres piezas para orquesta...) sencillamente estoy en otro planeta. No conozco ninguna música tan sugerente y poderosa como ésta, tan estimulante, tan sensual.

*Berg sintetizó buena parte de las tres horas de Lulu en una suite de concierto de apenas 30 minutos. En la suite no hay canto, excepto en la pieza central, el Lied der Lulu (Canción de Lulu). La "Lulu-Suite" es la forma perfecta de iniciarse en la obra maestra de Alban Berg. La he subido al yousendit para los que tengan curiosidad.

http://s52.yousendit.com/d.aspx?id=0F08I3QKD02CD1YVO9FA4FSZYO


Ah, se me olvidaba: el DVD tiene subtítulos en español, por supuesto.

http://images-eu.amazon.com/images/P/B000189L10.02.LZZZZZZZ.jpg

Friday, February 03, 2006

Call Any Vegetable


Qué grande es Zappa. Sumergirse en la inabarcable obra del músico de Baltimore es lo más parecido a doctorarse en Historia de la música del siglo XX. Rock, pop, jazz, contemporánea... Zappa creó auténticas obras maestras de todos los colores, en todos los estilos. En su música cabía todo. Al más puro estilo postmoderno, Zappa insertaba en su música, sin hacer ningún tipo de distinción, jingles publicitarios, improvisación, música clásica, doo-wop, music-hall y disonancia. Su peculiar sentido del humor, presente en sus siempre lúcidas y brillantes letras, le fue muy útil para parodiar salvajemente la sociedad americana de su época. Los tres primeros discos de los Mothers Of Invention, una banda deslumbrante tanto en lo intrumental como en lo vocal, constituyen tal vez la trilogía psicodélica definitiva de la historia del rock.
Y es que el conjunto formado por "Freak Out!", "Absolutely Free" y "We´re Only In It For The Money" no tiene parangón. Si tuviera que quedarme con uno de ellos, sería casi sin ninguna duda con "Absolutely Free", un disco a la sombra de las otras dos obras maestras entre las que se enmarca. "Absolutely Free" lo tiene todo. El extraordinario vodevil satírico anti-consumista que es "Plastic people", el tema que abre el disco. La cuasi-operística "The Duke Of The Prunes", la surreal "Call Any Vegetable" o la locura de "Invocation´n´ ritual dance of the young pumpkin", una apabullante improvisación guitarrera sobre la música de "La Consagración de la Primavera" de Stravinsky (!). También está ahí "Brown Shoes Don´t Make It", una pequeña opereta en la que se suceden, como en un fascinante caleidoscopio musical, los más diversos estilos. Por si esto fuera poco, el disco se cierra con la genial "America Drinks And Goes Home", un sabrosísimo número de music-hall.

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Call any vegetable
Call it by name
You’ve gotta call one today
When you get off the train
Call any vegetable
And the chances are good
The vegetable will respond to you
La la la la
The vegetable will respond to you
La la la la
Call any vegetable
Pick up your phone
Think of a vegetable
Lonely at home
Call any vegetable
And the chances are good
The vegetable will respond to you
La la la la
The vegetable will respond to you
La la la la