Nefertiti

Últimamente estoy más enganchado que nunca al legendario segundo quinteto de Miles Davis, el grupo que es probablemente el responsable del sonido y de la inspiración de la tercera parte del jazz que se hace hoy en día, siendo el cuarteto clásico de John Coltrane y el trío de Bill Evans con LaFaro y Motian las otras dos terceras partes de la ecuación. El caso es que no puedo dejar de escuchar "Nefertiti", un álbum del 67 que es sencillamente sublime. El que hoy conocemos como "segundo quinteto" de Miles fue una de las bandas más extraordinarias de la historia del jazz. A la magia del propio Miles se unió el lirismo y la sutileza de Wayne Shorter, un saxofonista muy personal, además de un compositor originalísimo. La sección rítmica era de auténtico ensueño. Al piano Herbie Hancock, dueño de uno de los toques más exquisitos que se han conocido nunca, con influencias del impresionismo pianístico francés. Al bajo Ron Carter, un auténtico virtuoso, uno de esos bajos flexibles y ronroneantes que siempre están en el sitio adecuado en el momento preciso. Y en la batería estaba Tony Williams, una orgía polirrítmica, tocando siempre un punto por encima del beat, inspirando, empujando casi literalmente a los solistas. Pues bien, en "Nefertiti" todas esas virtudes están al 100%. La música del quinteto se mueve en un delicioso terreno intermedio entre el free-jazz y el hard-bop, un estilo que se empezó a conocer como "freebop". Como en los históricos discos que el cuarteto de Ornette Coleman grabó en el 59, aquí la improvisación no se estructura tanto en base a la progresión armónica del tema, o en patrones modales, sino más bien en otros aspectos intrínsecos de la melodía, como el ritmo, o determinadas células temáticas. La inspiración recíproca que existía entre estos músicos era prácticamente magia. Todos podían hacer solos siempre interesantes, siempre buscando, viajando siempre al corazón mismo de la música. Si el solo de Miles terminaba con una graciosa coda, Shorter empezaba el suyo con el mismo motivo, creando un mundo nuevo a partir de él, una "melodía dentro de la melodía". Esto es improvisación de primer nivel, una creación eterna que se produce en un instante eterno. Discos y músicos como éstos son los que han hecho del jazz el movimiento artístico más importante de nuestro tiempo. Altamente recomendable.
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No se me puede pasar: tal día como hoy, hace 250 años, nacía en Salzburgo Wolfgang Amadeus Mozart. Mi pequeña recomendación del genio:
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(Con subtítulos en español)
"Un fenómeno como Mozart queda para siempre como un milagro que no se puede explicar."
Goethe

